04 febrero 2014

Lotería

Si alguna vez usted tiene un arrebato de superioridad y se harta de la gente ignorante que le rodea, piense en que existe un impuesto especial para la ignorancia: Se llama lotería. Sólo pagan este impuesto (es decir, compran lotería) las personas lo bastante ignorantes como para creer que tienen posibilidades de que les toque. Con un poco de matemáticas se puede comprobar lo absurdo de tener estas esperanzas.

Y sin embargo, por muy listos que nos creamos, acabamos comprando lotería. Puedo calcular que la posibilidad de que me toque el euromillón es de 1 entre más de 100 millones, saber que ni jugando todas las semanas durante un millón de años llegaría a cubrir todas las combinaciones, y aún así jugar dos o tres veces al año por si acaso y porque tampoco supone mucho gasto. No es de extrañar que el premio se declare desierto tantas veces y se acumule un bote.

Pero vamos, hay gente que paga más que yo con ese impuesto a la ignorancia. Es curioso ver la cantidad de gente que parece convencida de que algún día le va a tocar la lotería. No sé si se lo llegan a creer de verdad. Pierden tiempo soñando en lo que harían si tuviesen dinero. Hay quien quiere una ayudita para montar un negocio, y hay quien quiere dejar de trabajar. Vivir sin trabajar, ese sueño.

Supongo que si se prohibiesen las loterías habría un estallido social. La única esperanza de millones de personas de salir por fin de lo que perciben como esclavitud.


Porque si el premio es "La LIBERTAD" debe ser que ahora no la tenemos. Y sólo podemos tenerla por un golpe de suerte, porque trabajando está claro que no. Amancio Ortega ha amasado una fortuna con su trabajo, pero las probabilidades de que eso ocurra son más o menos las mismas de que le hubiese tocado la lotería.

Si hubiera trabajo en buenas condiciones para todo el mundo habría menos frustración, pero aquí el que no está en paro soporta demasiadas horas de trabajo y cobra poco. Algunos trabajos perjudican la salud, es lógico que la gente quiera escapar de la incertidumbre de conservar el puesto de trabajo y de las consecuencias negativas del trabajo.

También echo en falta saber qué ha sido de la gente a la que la ha tocado la lotería. Cuantos han perdido todo lo que ganaron, se han suicidado, han perdido familia y amistades, etc. No me creo que todos sean felices por siempre.

No, en serio, pensad en que se prohiben las loterías. A lo mejor es lo que haría falta para que dejásemos de hacer el idiota y la gente se diera cuenta de que va a ser pobre toda la vida.

2 comentarios:

Alberto Bravo dijo...

Totalmente de acuerdo contigo.

La lotería es el impuesto sobre la estupidez humana.

Lo único que en el penúltimo párrafo es "echo" sin h.

Un saludo.

Doctor Zayus dijo...

AGH!

Es cierto, soy otro simio que comete faltas de ortografía, voy a hacerme el seppuku y corregirlo. En ese orden.