10 mayo 2011

Trabajar de comercial 2

Trabajando de comercial pude conocer gente bastante curiosa. Estaba aquella chica que era sobrina de un artista famoso en los 80 y 90, el estudiante de Bellas Artes que quería probar algo nuevo, el par de argentinos que parecía un dúo cómico y arrasaban vendiendo en pareja, un ex-futbolista, la chica que siempre mentía y vendía en una mañana lo que otros en una semana ("Y además te regalamos un teléfono")... Esta llegó a tener una gerencia compartida. El sistema favorecía a los tramposos, pero hasta cierto punto: no se fiaban de dejarla sola con una oficina.

Al conocer a tantos argentinos empezamos a hablar como ellos ("eres un pelotudo", "esto es un quilombo"), a distinguir entre los distintos acentos regionales (porteño, Mendoza, Río Negro...) y a encontrarnos con gente alejada del estereotipo; por ejemplo, uno que parecía una versión demacrada de Putin y que tras un divorcio se había visto obligado a emigrar para pagarse la hipoteca (tenía trabajo allá pero le habían estado bajando el sueldo). Era apocado y vendía poco, hasta que llegamos a una época extraña en la que todos vendíamos mucho... Pero la alegría sólo duró un par de meses.

Y también habían personas un poco más problemáticas. A nuestro equipo nos endosaron en un mismo pack a un francés y una brasileña que podían atacar los nervios del más pintado. El tipo era bastante mayor, con un pelo canoso a media melena estilo paje, y nunca entendía algo a la primera produciendo un sonido extraño de interrogación para pedir que se lo repitan. Había trabajado en otra empresa de márketing directo vendiendo Auna. La chica, por su parte, había sido atractiva 5 años antes. Ya no lo era ni tenía pinta de poder recuperar la forma perdida, pero no se había dado cuenta del deterioro y se creía la maravilla humana. Era un ejemplo perfecto de "trastorno narcisista de la personalidad".

Por poner ejemplos; subimos a mi coche y pongo la radio, en aquel tiempo emitían "No somos nadie" con Pablo Motos. Pues bien, cuando la radio dijo "No somos nadie" ella respondió "Yo sí que soy alguien". ¡La voz de la radio la había ofendido!. Decía que conocía a gente famosa y tenía una foto de grupo en la que aparecía una actriz que había actuado en una serie española de policías que yo no conocía para nada (no suelo ver series españolas).

El trastorno narcisista se da cuando se presentan cinco o más de los siguientes items:

  1. Tiene un grandioso sentido de autoimportancia (p. ej., exagera los logros y capacidades, espera ser reconocido como superior, sin unos logros proporcionados).
  2. Está preocupado por fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza o amor imaginarios.
  3. Cree que es "especial" y único y que sólo puede ser comprendido por, o sólo puede relacionarse con otras personas (o instituciones) que son especiales o de alto status.
  4. Exige una admiración excesiva.
  5. Es muy pretencioso, por ejemplo, expectativas irrazonables de recibir un trato de favor especial o de que se cumplan automáticamente sus expectativas.
  6. Es interpersonalmente explotador, por ejemplo, saca provecho de los demás para alcanzar sus propias metas.
  7. Carece de empatia: es reacio a reconocer o identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás.
  8. Frecuentemente envidia a los demás o cree que los demás le envidian a él.
  9. Presenta comportamientos o actitudes arrogantes o soberbios.


Esta persona no presentaba 5 items, sino los 9 de pe a pa. Y hay más como ella:

ADVERENCIA: Una hora de Tele5 provoca daños
que sólo 10 horas de "Redes" pueden paliar.

2 comentarios:

Deliry dijo...

Yo puedo añadir un nº 10: considera que esforzarse por los demás es innecesario y demasiado cansado, mejor que los demás se esfuercen por él/ella.

Anónimo dijo...

Desde luego, como alguno de tus ex-compañeros te siga como yo...