12 agosto 2015

El jugador / The player of games, de Iain M. Banks




Esta novela la comencé a leer en castellano, en una edición antigua, pero en cierto momento dudé de la traducción y me decidí a empezarla de nuevo en inglés.

Volvemos a la saga de la Cultura, de Iain M. Banks. El protagonista es un tal Jernau Gurgeh, un hombre con toda la barba que se dedica a jugar, a juegos de estrategia estilo ajedrez y otros que combinan estrategia y azar. ¿Vive de eso, como los youtubers de moda? No, resulta que los ciudadanos de la Cultura viven en una economía post-escasez y no necesitan trabajar para vivir. Cada cual se dedica a lo que le interesa, y al señor Gurgeh le gustan los juegos. Es famoso (¿Cómo los youtubers? Sí, lo mismo, pero menos pesado) y a veces da conferencias o escribe monografías.


Gurgeh vive en el orbital de Chiark. Los ciudadanos de la Cultura no suelen habitar planetas y prefieren construirse orbitales o naves donde vivir. Una amante de Gurgeh quiere ser diseñadora de placas orbitales, se le ha ocurrido que podrían fabricar volcanes o islas flotantes... Quien se aburra en la Cultura es porque quiere, ya que si alguien quiere trabajar también puede hacerlo.

Bueno, si no hay conflicto no hay novela, dirán ustedes con buen criterio. En efecto, una especie de chantaje empuja al bueno de Gurgeh a la aventura, a ofrecerse voluntario para una misión en la lejana Nube de Magallanes, fuera de la Vía Láctea, en el glorioso Imperio de Azad, a dos años de viaje en hiperespacio.

Los azadianos son una especie humanoide con tres sexos. Aparte de hombres y mujeres hay un tercer sexo llamado ápex, que cuenta con una vagina reversible. No se profundiza mucho en las relaciones familiares, salvo para mencionar un ápex que tiene varios maridos y esposas, puesto que los ápex son el sexo dominante en la sociedad. Y oprimen bastante al resto. Aparte hay un sistema de castas, imperialismo, y un montón de cosas que aborrecen los anarquistas jipis de la Cultura. Pero Gurgeh está muy centrado en el juego de Azad, que es para lo que le han enviado.

Resulta que la estructura de poder se basa en un juego de azar y estrategia con varios tableros tridimensionales tan grandes que los jugadores pueden caminar por ellos. El juego simula la vida, de modo que cuanto más hábil sea una persona en el juego más capacitada estará para los asuntos mundanos, y así es como se llega a ser funcionario, juez, ministro, o emperador. Jugando.

Gurgeh, como extranjero, participa sólo a título honorario y como invitado. Sin embargo, es obvio que la Cultura lo está usando como un peón de su juego para desacreditar el juego.

Quizás sea esta la mejor novela para adentrarse en la Cultura. No esperen muchos detalles sobre el famoso juego ni sobre los azadianos, se nos cuenta lo justo para que avance el argumento. El autor trata de hacer un final sorpresivo, pero esta vez hasta el protagonista se ha dado cuenta del truco antes de la última página. Por lo demás hay que reconocer cierta originalidad, y es una lectura amena e interesante.


En mi ránking puntuaría por encima de "Pensad en Flebas" pero no tiene la maldad de "El uso de las armas", así que la dejo entre estas dos y sigo teniendo por encima "Excesión" y "A barlovento".

Otras novelas de la Cultura comentadas en este blog:

Pensad en Flebas

El uso de las armas

Excession

Look to Windward (A barlovento)

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