18 diciembre 2016

Libertades para ricos, libertades para pobres

Desde que existen ricos y pobres está claro que no tenemos todos los mismos intereses. Lo que beneficia a unos puede perjudicar a otros, y podría ser incluso que los conceptos "universales" tales como "libertad" estuvieran influenciados por el punto de vista de una clase social. Si me beneficia a mi es libertad, si me perjudica es "libertinaje".

Bueno, es una reflexión abierta a discusión. Reflexionen ustedes a partir de lo siguiente. Hay un par de libertades que todos conocemos y que nos servirán de ejemplo; la libertad sexual y la libertad de expresión.

Libertad de expresión

Se considera uno de los derechos humanos básicos. Artículo 19 de la Declaración Universal de DDHH:
"Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión."

Esto sería un derecho aplicable a todo individuo. Pero, como ustedes sin duda saben, este derecho se encuentra ampliamente limitado de forma que usted puede estar cometiendo un delito al ejercerlo.

Si hablamos de España, usted puede ser detenido si hace uso del "humor negro" y escribe en twitter un chiste relacionado con un atentado terrorista. Se puede considerar "apología del terrorismo". También puede ser detenido por quemar una foto del rey de España. Y aunque sea absuelto va a sufrir una serie de molestias por hacer uso de su libertad de expresión, mientras que en otros países se puede insultar al jefe de Estado y desearle la muerte y no pasa nada (por ejemplo, Venezuela), o se ridiculiza a otros países por un supuesto culto al líder (por ejemplo, Corea del norte).

En otros tiempos la libertad de expresión quedaba limitada a decir cosas de viva voz, puesto que no existía internet. Por contra, los ricos tenían otro derecho: la libertad de prensa. Es decir, el derecho a poseer un medio de comunicación con el que hacerse eco de sus ideas particulares, de convencer a la plebe de esas ideas, de contratar a los redactores que tengan sus mismas ideas y objetivos, y de despedir o no contratar a los redactores que no se ajusten a esos objetivos.

Se nos vende la libertad de prensa como un bien supremo que se aplica a toda la sociedad, pero en realidad viene a ser la libertad del dueño de un medio de comunicación para hacer su negocio. Un negocio que a menudo es deficitario y que se sostiene sólo para controlar la información que llega a la sociedad.

Por supuesto, no podemos decir que estemos en contra de la libertad de prensa, eso sería propio de dictaduras que han sido calificadas como tales por los dueños de la prensa libre. Pero debemos ser críticos con la prensa al tiempo que defendemos que el único bien universal es la libertad de expresión, la que nos iguala a todos aunque no seamos los dueños de un canal de TV.

Por tanto, desconfíen ustedes de los que se llenan la boca con la libertad de prensa y no son capaces de defender a las personas que han usado su libertad de expresión, sino que además aplauden que se les detenga.

Libertad sexual

Se trata de la libertad que todo individuo tiene para elegir libremente realizar una actividad sexual, o también para negarse a realizarla, sin que sea presionado por la voluntad de otros en un sentido u otro.

Sin embargo, frente a esta libertad, se nos vende el negocio del sexo como si tuviese la misma categoría. Y ustedes podrán estar más a favor o en contra, que ahí no me meto, pero no lo debemos considerar en la misma categoría. Prostitución y pornografía son negocios, no libertades.

En los últimos años se ha desatado una campaña para vender el negocio del sexo como una libertad, al punto que habrá gente que tema ser tildada de reaccionaria si osa criticar dicho negocio, mientras otra gente se hace la moderna y progresista al publicitarlo. No hay nada de progresista ni de "rompedor" en publicitar un negocio. Se trata de dinero y nada más.

Hace unas décadas sólo fumaban los hombres. Las empresas tabaqueras se reunieron para ver cómo podían hacer para ganar más dinero, y se les ocurrió que podrían convencer a las mujeres para que fumasen. Una hábil campaña publicitaria convenció a las mujeres de que fumar era un acto de libertad. Ahora han pasado los años y nos damos cuenta de la manipulación y de que todo era un negocio, los derechos de las mujeres les importaban una mierda a los dueños del tabaco, pero desde los mismos medios de comunicación nos dicen ahora que las mujeres deberían consumir tanta pornografía como los hombres y que son libres de elegir prostituirse.

Hace unos años este blog publicó la crítica de una película porno, estamos curados de que nos llamen "carcas" o de no parecer "enrollados" y guays. Así que podemos hablar claro y pedir que no nos vendan como libertad lo que sólo es negocio. Y no estamos juzgando nada con una moral caduca, ni entramos a valorar si es más vejatorio un empleo que otro, pero haremos bien en sospechar cuando nos digan que dejarse meter polla por dinero es libertad sexual.

Si es por dinero será una libertad ecónomica o laboral, pero no es lo mismo que el derecho a la libertad sexual.

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