08 abril 2014

Pensad en Flebas, de Iain M. Banks


1987. Esta es la primera novela de la saga de "la Cultura", esa utopía anarquista super-tecnológica, pero su protagonista es un enemigo de la Cultura: Horza el cambiante, de una raza cambia-formas creada como armas milenios atrás. Está en contra de que las máquinas dirijan la sociedad. En la Cultura las Inteligencias Artificiales se encargan de todas las labores y los humanos se dedican al hedonismo. Una vida de placer sin lucha por la supervivencia es para Horza un callejón sin salida evolutivo, y la hegemonía de la Cultura sería el primer paso hacia la extinción de la vida biológica en la Galaxia.

Y la Cultura está en guerra contra los idiranos, unos seres de tres piernas y casi tres metros de altura, más inteligentes que los humanos, que no envejecen, los monstruos más peligrosos de un planeta lleno de monstruos. Con una religión de estricto cumplimiento frente al ateísmo de la Cultura, y que nunca se pondrían en manos de máquinas. Para Horza, los idiranos están del lado de la vida.

Pro-vida galáctico

Pero por desgracia el conflicto filosófico entre idiranos y culturanos apenas está presente en la novela. De la religión idirana tampoco se dan muchas pistas, sólo un momento en el que dicen que sólo los cuasi-inmortales idiranos tienen alma (son el pueblo elegido) y que los humanos pueden participar del culto aunque no crean porque lo que importa es el ritual antes que la creencia.

La novela en realidad trata de una misión que Horza realiza durante la guerra, y va de un lado para otro, y se encuentra gentes y sitios, y le pasan cosas. Y en mi opinión se hace pesada. En cierto momento hay una escena de acción en que una nave atraviesa las paredes de una nave mucho mayor, y se hace muy larga, muy larga... No me gustó lo suficiente, excepto en su parte final. Tiene ideas interesantes que no se desarrollan, partes ligeramente absurdas (como la del juego en que se usan ondas empáticas), personajes poco memorables excepto tal vez el protagonista y su némesis (la agente de la Cultura, Perosteck Balveda) porque el resto están de comparsas. Creo que algunas partes intentan ser parodia del cine de acción, o de la novela de ciencia-ficción de los 80.

Incluso la parte final parece una reflexión sobre el género bélico, de cómo se nos suele presentar una aventura en la que las acciones de un héroe o un pequeño grupo de anti-héroes pueden inclinar la balanza de un conflicto cósmico en su favor (pensemos en Star Wars, por apuntar al género del space-opera), lo cual resulta francamente poco realista. Por lo menos en esta novela se desmonta ese cliché.

¿La recomendaría? Pues no sé, no se suele recomendar como introducción a la saga. Yo tampoco lo haré. De momento es la que me parece más floja, a pesar del planteamiento tan sugerente.

Otras novelas de la Cultura comentadas en este blog:

Look to Windward

Excession

El uso de las armas

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